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Estudio revela que el teletrabajo aumenta el tiempo dedicado a cocinar, especialmente entre las mujeres

  • Investigación presentada en la segunda sesión 2026 del Grupo de Estudios Sociales sobre Alimentación (GESA) analizó datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo y concluyó que el trabajo remoto no reduce la carga doméstica, sino que puede reforzar las desigualdades de género al superponerse con las tareas de cuidado y alimentación.

 

El teletrabajo no necesariamente reduce el tiempo destinado a las tareas domésticas. Por el contrario, podría aumentar el tiempo dedicado a cocinar, especialmente entre las mujeres. Esa fue una de las principales conclusiones presentadas en la segunda sesión 2026 del Grupo de Estudios Sociales sobre Alimentación (GESA), realizada en modalidad híbrida y organizada por investigadores de las universidades de Los Lagos, Católica, de Chile y Autónoma.

Trabajo remoto y alimentación: una relación poco explorada

La investigación, titulada ¿Cómo incide el teletrabajo en el tiempo dedicado a cocinar? Un análisis a partir de la Encuesta de Uso del Tiempo en Chile, fue presentada por la académica de GESA y del Instituto de Sociología UC, Claudia Giacoman, junto a Lorenzo Vives (sociólogo UC). El estudio analizó datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2023 del INE para comprender cómo el trabajo remoto ha modificado las dinámicas del trabajo alimentario en los hogares.

“Nos interesó preguntarnos qué ocurre con el tiempo dedicado a cocinar cuando las personas trabajan desde la casa, porque el teletrabajo se ha consolidado como una modalidad cada vez más frecuente y flexible”, explicó Giacoman. La investigadora señaló que el trabajo remoto difumina los límites entre el espacio laboral y el doméstico, lo que puede intensificar la superposición de responsabilidades, particularmente en las mujeres.

Persisten las brechas de género

Los resultados muestran que quienes teletrabajan dedican más tiempo a cocinar que quienes trabajan de manera presencial, una diferencia que es más marcada entre las mujeres. Asimismo, el estudio identificó que realizar múltiples tareas mientras se cocina —como responder correos o participar en reuniones— no reduce el tiempo destinado a esta actividad, sino que tiende a prolongarlo. Además, la presencia de hijos o menores a cargo incrementa el tiempo de cocina entre las mujeres, mientras que ese efecto no se observa en los hombres.

Para Claudia Giacoman, estos hallazgos evidencian que el teletrabajo no elimina las desigualdades en la distribución del trabajo doméstico. “El teletrabajo no está liberando tiempo de forma automática; al integrarse con el trabajo doméstico y de cuidados puede reforzar la doble jornada, especialmente en las mujeres”, afirmó.

Los investigadores concluyeron que estos resultados plantean desafíos para las políticas públicas orientadas a la conciliación entre trabajo y vida familiar. A su juicio, promover el teletrabajo como una medida de flexibilidad requiere acompañarse de iniciativas que favorezcan una distribución más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado, evitando que estas continúen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.

La segunda sesión de 2026 de GESA se puede revisar en el siguiente enlace.

*Imagen principal generada con IA.

Estudio revela que el teletrabajo aumenta el tiempo dedicado a cocinar, especialmente entre las mujeres

  • Investigación presentada en la segunda sesión 2026 del Grupo de Estudios Sociales sobre Alimentación (GESA) analizó datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo y concluyó que el trabajo remoto no reduce la carga doméstica, sino que puede reforzar las desigualdades de género al superponerse con las tareas de cuidado y alimentación.

 

El teletrabajo no necesariamente reduce el tiempo destinado a las tareas domésticas. Por el contrario, podría aumentar el tiempo dedicado a cocinar, especialmente entre las mujeres. Esa fue una de las principales conclusiones presentadas en la segunda sesión 2026 del Grupo de Estudios Sociales sobre Alimentación (GESA), realizada en modalidad híbrida y organizada por investigadores de las universidades de Los Lagos, Católica, de Chile y Autónoma.

Trabajo remoto y alimentación: una relación poco explorada

La investigación, titulada ¿Cómo incide el teletrabajo en el tiempo dedicado a cocinar? Un análisis a partir de la Encuesta de Uso del Tiempo en Chile, fue presentada por la académica de GESA y del Instituto de Sociología UC, Claudia Giacoman, junto a Lorenzo Vives (sociólogo UC). El estudio analizó datos de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2023 del INE para comprender cómo el trabajo remoto ha modificado las dinámicas del trabajo alimentario en los hogares.

“Nos interesó preguntarnos qué ocurre con el tiempo dedicado a cocinar cuando las personas trabajan desde la casa, porque el teletrabajo se ha consolidado como una modalidad cada vez más frecuente y flexible”, explicó Giacoman. La investigadora señaló que el trabajo remoto difumina los límites entre el espacio laboral y el doméstico, lo que puede intensificar la superposición de responsabilidades, particularmente en las mujeres.

Persisten las brechas de género

Los resultados muestran que quienes teletrabajan dedican más tiempo a cocinar que quienes trabajan de manera presencial, una diferencia que es más marcada entre las mujeres. Asimismo, el estudio identificó que realizar múltiples tareas mientras se cocina —como responder correos o participar en reuniones— no reduce el tiempo destinado a esta actividad, sino que tiende a prolongarlo. Además, la presencia de hijos o menores a cargo incrementa el tiempo de cocina entre las mujeres, mientras que ese efecto no se observa en los hombres.

Para Claudia Giacoman, estos hallazgos evidencian que el teletrabajo no elimina las desigualdades en la distribución del trabajo doméstico. “El teletrabajo no está liberando tiempo de forma automática; al integrarse con el trabajo doméstico y de cuidados puede reforzar la doble jornada, especialmente en las mujeres”, afirmó.

Los investigadores concluyeron que estos resultados plantean desafíos para las políticas públicas orientadas a la conciliación entre trabajo y vida familiar. A su juicio, promover el teletrabajo como una medida de flexibilidad requiere acompañarse de iniciativas que favorezcan una distribución más equitativa de las tareas domésticas y de cuidado, evitando que estas continúen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.

La segunda sesión de 2026 de GESA se puede revisar en el siguiente enlace.

*Imagen principal generada con IA.