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Investigadora postdoc se integra al Centro IRIS para fortalecer la línea biocultural sobre ríos y ecosistemas que lidera la académica del CEDER, Bárbara Jerez

La antropóloga argentina Aldana Calderón, especialista en conflictos socioambientales, pueblos indígenas y etnografía multiespecie, desarrollará su investigación postdoctoral desde la Sede Santiago de la ULagos, donde trabajará junto a la académica del CEDER, Bárbara Jerez, aportando una mirada interdisciplinaria al estudio de especies invasoras, biodiversidad y gobernanza ambiental.

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La comprensión de los ecosistemas de agua dulce requiere hoy más que una mirada biológica: exige entender las relaciones que las comunidades construyen con sus territorios, los conflictos por el agua y las transformaciones ambientales que afectan tanto a las personas como a otras formas de vida. Ese será uno de los principales aportes de la antropóloga argentina Aldana Calderón Archina, quien recientemente se incorporó como investigadora postdoctoral al Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Ecosistemas (IRIS).

Aunque su vínculo es con la Universidad de Concepción, la investigadora tendrá como base la Sede Santiago de la Universidad de Los Lagos, donde trabajará junto a la académica del Centro de Estudios del Desarrollo Regional y Políticas Públicas (CEDER), Bárbara Jerez Henríquez, responsable de la línea biocultural del centro.

“Ahora mi lugar de trabajo está acá, en la Sede Santiago de la Universidad de Los Lagos, aunque sigo moviéndome a terreno en las distintas cuencas donde trabajo”, comenta.

Su incorporación se enmarca en un trabajo previo junto a Bárbara Jerez, con quien coincidió en un proyecto Anillo sobre cambio climático y geohumanidades. Desde esa experiencia, la académica del CEDER ha destacado su trayectoria y su capacidad para aportar desde la antropología a la comprensión de problemáticas socioambientales complejas, proyectando su llegada como un aporte relevante para el fortalecimiento del Centro IRIS y de la investigación que impulsa la Universidad de Los Lagos en esta área.

El Centro IRIS inició sus actividades en enero de 2026, tras adjudicarse financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) como uno de los once Centros de Investigación y Desarrollo de Excelencia de Interés Nacional. Liderado por la Universidad de Concepción y la Universidad Mayor, reúne además a las universidades de Los Lagos, Austral de Chile, Tarapacá y Valparaíso para investigar los efectos de las especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas de agua dulce, incorporando por primera vez una fuerte dimensión social y biocultural.

Una mirada desde la antropología

Licenciada y Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, realizó posteriormente estudios postdoctorales en la Universidad de Guadalajara, México, y en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Su trayectoria ha estado marcada por el estudio de los conflictos socioambientales y las relaciones entre comunidades, territorio y agua.

Durante sus primeros años de investigación trabajó con el pueblo Huarpe, en la región argentina de Cuyo, analizando procesos de recuperación de la memoria indígena y disputas por el acceso al agua.

“Uno de los hallazgos de mi tesis fue que muchos de los procesos de identificación étnica estaban ligados a las luchas por el agua”, indica.

Su investigación mostró cómo la disminución del caudal de ríos y humedales, producto de la expansión agrícola e industrial, transformó profundamente la vida de estas comunidades.

Más tarde, en México, desarrolló investigación etnográfica junto al pueblo Wixárika, estudiando conflictos asociados al extractivismo minero y la defensa de territorios considerados sagrados.

“Aprender a trabajar allí fue una experiencia muy bonita, porque no solo era otro país y otro pueblo, sino también otra lengua y otra geografía”, recuerda.

Del cambio climático al Centro IRIS

Su llegada a Chile se produjo a fines de 2023, cuando obtuvo un concurso postdoctoral en un Proyecto Anillo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dedicado al estudio del cambio climático desde las geohumanidades y perspectivas decoloniales.

“En ese proyecto conocí a Bárbara Jerez. Ella luego participó en la postulación al Centro IRIS y yo me integré en la convocatoria postdoctoral porque buscaban alguien afín al enfoque biocultural y a los trabajos de etnografía multiespecie”, aclara.

Su investigación en Chile se concentró inicialmente en la cuenca del río Aconcagua, donde estudió conflictos asociados a humedales, glaciares, minería y conservación del gato andino. Ese trabajo ahora se ampliará hacia otras cuencas del Centro IRIS, incluyendo territorios como Aconcagua, Maipo-Mapocho y Valdivia.

Integrar ciencias naturales y ciencias sociales

La línea biocultural que lidera Bárbara Jerez busca comprender las invasiones biológicas incorporando tanto procesos ecológicos como dimensiones sociales, culturales e históricas.

“La línea biocultural busca justamente no ver solo las relaciones entre especies invasoras, nativas y entorno desde la biología, sino también incorporar a los humanos, que siempre forman parte de la historia”, señala.

La investigadora explica que muchas especies consideradas invasoras llegaron como consecuencia de procesos históricos de colonización y transformación del paisaje.

“Muchas veces, detrás de una especie invasora, hay un humano que la introdujo. Hay toda una historia de colonización detrás de muchos de estos procesos”, explica.

Desde esa perspectiva, sostiene que comprender la crisis ambiental requiere construir puentes entre disciplinas.

“La interdisciplinariedad está muy de moda, pero practicarla realmente no es sencillo. Aun así, es necesario unir miradas, sobre todo en contextos de transformaciones ambientales tan intensas”, asegura.

Ciencia con pertinencia territorial

Uno de los objetivos del Centro IRIS es generar herramientas útiles para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas, integrando conocimiento científico con saberes locales y comunitarios.

“Uno de los objetivos del centro es que el conocimiento generado desde saberes locales, científicos y comunitarios sirva también como insumo para políticas públicas”, afirma.

En ese marco, los humedales aparecen como un escenario prioritario para comprender las relaciones entre biodiversidad, cambio climático y desarrollo territorial.

“Ha habido un gran proceso de visibilización y recuperación de los humedales, que durante mucho tiempo fueron espacios marginales”, sostiene.

A su juicio, estos ecosistemas representan una oportunidad para avanzar hacia nuevas formas de gobernanza ambiental.

“Los humedales permiten ver muy claramente esa interacción entre especies. También son un buen indicador de salud ambiental y, por tanto, de salud humana”, subraya.

Ciencia para pensar nuevos modos de habitar los territorios

Más allá del estudio de especies invasoras, Calderón busca que su investigación contribuya a repensar la relación entre sociedad y naturaleza desde enfoques menos antropocéntricos.

“Desde mi enfoque, el desafío es pensar políticas y planes de manejo que tengan en cuenta la biodiversidad desde lógicas menos antropocéntricas”, expresa.

Su propuesta incorpora el concepto de justicia multiespecie, una perspectiva que considera el bienestar de otras formas de vida en las decisiones sobre los territorios.

“No se trata de decir que una ranita vale más que una vida humana. Lo que se necesita es un cambio cultural en la forma en que entendemos nuestra relación con otras formas de vida”, remarca.

Con una trayectoria que cruza investigación en Argentina, México y Chile, la académica se integra al Centro IRIS para aportar una mirada interdisciplinaria que conecta antropología, ecología y ciencias sociales. Este enfoque amplía el alcance de la línea biocultural y prepara el terreno para fortalecer el aporte institucional en el centro.

Una colaboración que fortalece el trabajo de la ULagos en el Centro IRIS

La incorporación de Aldana Calderón consolida el aporte de la Universidad de Los Lagos al Centro IRIS, particularmente desde la línea biocultural que impulsa el CEDER junto a Bárbara Jerez. Esta colaboración permitirá integrar la investigación ecológica con enfoques de la antropología y las humanidades ambientales para comprender los desafíos que enfrentan ríos, humedales y ecosistemas acuáticos en un escenario marcado por el cambio climático y las especies invasoras.

“Compartimos el mismo enfoque. Parte del desafío es incluir esa dimensión humana y pensar cómo generar mayor concientización. Si queremos cuidar nuestros ecosistemas, necesitamos comprender también las relaciones que las personas construyen con ellos”, concluye la investigadora.

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Publicado por: Andrés Zanetti

Investigadora postdoc se integra al Centro IRIS para fortalecer la línea biocultural sobre ríos y ecosistemas que lidera la académica del CEDER, Bárbara Jerez

La antropóloga argentina Aldana Calderón, especialista en conflictos socioambientales, pueblos indígenas y etnografía multiespecie, desarrollará su investigación postdoctoral desde la Sede Santiago de la ULagos, donde trabajará junto a la académica del CEDER, Bárbara Jerez, aportando una mirada interdisciplinaria al estudio de especies invasoras, biodiversidad y gobernanza ambiental.

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La comprensión de los ecosistemas de agua dulce requiere hoy más que una mirada biológica: exige entender las relaciones que las comunidades construyen con sus territorios, los conflictos por el agua y las transformaciones ambientales que afectan tanto a las personas como a otras formas de vida. Ese será uno de los principales aportes de la antropóloga argentina Aldana Calderón Archina, quien recientemente se incorporó como investigadora postdoctoral al Centro Nacional de Investigación en Ríos, Invasiones y Ecosistemas (IRIS).

Aunque su vínculo es con la Universidad de Concepción, la investigadora tendrá como base la Sede Santiago de la Universidad de Los Lagos, donde trabajará junto a la académica del Centro de Estudios del Desarrollo Regional y Políticas Públicas (CEDER), Bárbara Jerez Henríquez, responsable de la línea biocultural del centro.

“Ahora mi lugar de trabajo está acá, en la Sede Santiago de la Universidad de Los Lagos, aunque sigo moviéndome a terreno en las distintas cuencas donde trabajo”, comenta.

Su incorporación se enmarca en un trabajo previo junto a Bárbara Jerez, con quien coincidió en un proyecto Anillo sobre cambio climático y geohumanidades. Desde esa experiencia, la académica del CEDER ha destacado su trayectoria y su capacidad para aportar desde la antropología a la comprensión de problemáticas socioambientales complejas, proyectando su llegada como un aporte relevante para el fortalecimiento del Centro IRIS y de la investigación que impulsa la Universidad de Los Lagos en esta área.

El Centro IRIS inició sus actividades en enero de 2026, tras adjudicarse financiamiento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) como uno de los once Centros de Investigación y Desarrollo de Excelencia de Interés Nacional. Liderado por la Universidad de Concepción y la Universidad Mayor, reúne además a las universidades de Los Lagos, Austral de Chile, Tarapacá y Valparaíso para investigar los efectos de las especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas de agua dulce, incorporando por primera vez una fuerte dimensión social y biocultural.

Una mirada desde la antropología

Licenciada y Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, realizó posteriormente estudios postdoctorales en la Universidad de Guadalajara, México, y en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Su trayectoria ha estado marcada por el estudio de los conflictos socioambientales y las relaciones entre comunidades, territorio y agua.

Durante sus primeros años de investigación trabajó con el pueblo Huarpe, en la región argentina de Cuyo, analizando procesos de recuperación de la memoria indígena y disputas por el acceso al agua.

“Uno de los hallazgos de mi tesis fue que muchos de los procesos de identificación étnica estaban ligados a las luchas por el agua”, indica.

Su investigación mostró cómo la disminución del caudal de ríos y humedales, producto de la expansión agrícola e industrial, transformó profundamente la vida de estas comunidades.

Más tarde, en México, desarrolló investigación etnográfica junto al pueblo Wixárika, estudiando conflictos asociados al extractivismo minero y la defensa de territorios considerados sagrados.

“Aprender a trabajar allí fue una experiencia muy bonita, porque no solo era otro país y otro pueblo, sino también otra lengua y otra geografía”, recuerda.

Del cambio climático al Centro IRIS

Su llegada a Chile se produjo a fines de 2023, cuando obtuvo un concurso postdoctoral en un Proyecto Anillo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso dedicado al estudio del cambio climático desde las geohumanidades y perspectivas decoloniales.

“En ese proyecto conocí a Bárbara Jerez. Ella luego participó en la postulación al Centro IRIS y yo me integré en la convocatoria postdoctoral porque buscaban alguien afín al enfoque biocultural y a los trabajos de etnografía multiespecie”, aclara.

Su investigación en Chile se concentró inicialmente en la cuenca del río Aconcagua, donde estudió conflictos asociados a humedales, glaciares, minería y conservación del gato andino. Ese trabajo ahora se ampliará hacia otras cuencas del Centro IRIS, incluyendo territorios como Aconcagua, Maipo-Mapocho y Valdivia.

Integrar ciencias naturales y ciencias sociales

La línea biocultural que lidera Bárbara Jerez busca comprender las invasiones biológicas incorporando tanto procesos ecológicos como dimensiones sociales, culturales e históricas.

“La línea biocultural busca justamente no ver solo las relaciones entre especies invasoras, nativas y entorno desde la biología, sino también incorporar a los humanos, que siempre forman parte de la historia”, señala.

La investigadora explica que muchas especies consideradas invasoras llegaron como consecuencia de procesos históricos de colonización y transformación del paisaje.

“Muchas veces, detrás de una especie invasora, hay un humano que la introdujo. Hay toda una historia de colonización detrás de muchos de estos procesos”, explica.

Desde esa perspectiva, sostiene que comprender la crisis ambiental requiere construir puentes entre disciplinas.

“La interdisciplinariedad está muy de moda, pero practicarla realmente no es sencillo. Aun así, es necesario unir miradas, sobre todo en contextos de transformaciones ambientales tan intensas”, asegura.

Ciencia con pertinencia territorial

Uno de los objetivos del Centro IRIS es generar herramientas útiles para la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas, integrando conocimiento científico con saberes locales y comunitarios.

“Uno de los objetivos del centro es que el conocimiento generado desde saberes locales, científicos y comunitarios sirva también como insumo para políticas públicas”, afirma.

En ese marco, los humedales aparecen como un escenario prioritario para comprender las relaciones entre biodiversidad, cambio climático y desarrollo territorial.

“Ha habido un gran proceso de visibilización y recuperación de los humedales, que durante mucho tiempo fueron espacios marginales”, sostiene.

A su juicio, estos ecosistemas representan una oportunidad para avanzar hacia nuevas formas de gobernanza ambiental.

“Los humedales permiten ver muy claramente esa interacción entre especies. También son un buen indicador de salud ambiental y, por tanto, de salud humana”, subraya.

Ciencia para pensar nuevos modos de habitar los territorios

Más allá del estudio de especies invasoras, Calderón busca que su investigación contribuya a repensar la relación entre sociedad y naturaleza desde enfoques menos antropocéntricos.

“Desde mi enfoque, el desafío es pensar políticas y planes de manejo que tengan en cuenta la biodiversidad desde lógicas menos antropocéntricas”, expresa.

Su propuesta incorpora el concepto de justicia multiespecie, una perspectiva que considera el bienestar de otras formas de vida en las decisiones sobre los territorios.

“No se trata de decir que una ranita vale más que una vida humana. Lo que se necesita es un cambio cultural en la forma en que entendemos nuestra relación con otras formas de vida”, remarca.

Con una trayectoria que cruza investigación en Argentina, México y Chile, la académica se integra al Centro IRIS para aportar una mirada interdisciplinaria que conecta antropología, ecología y ciencias sociales. Este enfoque amplía el alcance de la línea biocultural y prepara el terreno para fortalecer el aporte institucional en el centro.

Una colaboración que fortalece el trabajo de la ULagos en el Centro IRIS

La incorporación de Aldana Calderón consolida el aporte de la Universidad de Los Lagos al Centro IRIS, particularmente desde la línea biocultural que impulsa el CEDER junto a Bárbara Jerez. Esta colaboración permitirá integrar la investigación ecológica con enfoques de la antropología y las humanidades ambientales para comprender los desafíos que enfrentan ríos, humedales y ecosistemas acuáticos en un escenario marcado por el cambio climático y las especies invasoras.

“Compartimos el mismo enfoque. Parte del desafío es incluir esa dimensión humana y pensar cómo generar mayor concientización. Si queremos cuidar nuestros ecosistemas, necesitamos comprender también las relaciones que las personas construyen con ellos”, concluye la investigadora.

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Publicado por: Andrés Zanetti