La discusión sobre efectuar una reorientación de fondo del programa de becas de Magíster en el extranjero, así como de becas postdoctorales, es muy pertinente y legítima. Es normal que nuestro sistema de financiamiento de la investigación y el desarrollo evalúe, por ciclos razonables, cuáles son los instrumentos estratégicos que el país requiere para avanzar según una hoja de ruta compartida. Esto es esencial cuando hablamos de los desafíos del conocimiento, pues, en el fondo, definimos el tipo de sociedad que queremos ser y el lugar que buscamos ocupar en el mundo.
Sin embargo, en el reciente anuncio del Ministerio de Ciencia sobre la eliminación de financiamiento a algunos programas de becas en el extranjero, existe una trampa lógica que no podemos ignorar. Los argumentos de la autoridad solo serían consistentes si esos recursos se derivaran directamente a fortalecer los programas de postgrado en nuestras universidades chilenas (sistema nacional). No obstante, la realidad es otra: la decisión no responde a una estrategia académica, sino a una simple reducción de gasto fiscal.
¿Por qué esto es crítico?
Por lo tanto, el desafío no es solo fortalecer y descentralizar la formación avanzada, sino diseñar una verdadera estrategia país para distribuir capacidades que hoy están profundamente segregadas. El conocimiento no admite improvisaciones; de lo contrario, seguiremos hipotecando el desarrollo de las regiones en nombre de una eficiencia mal entendida
MARCEL ANDRÉ THEZÁ MANRÍQUEZ
ACADÉMICO
CEDER UNIVERSIDAD DE LOS LAGOS