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La ilusión de la economía circular y el modo de vivir COVID

Hace más de dos meses estamos atravesando por una histórica incertidumbre planetaria.  Nos encontramos frente a un amenazante desplome de las estructuras que sostienen la sociedad. El sistema económico tambalea y ya se habla de una crisis similar a la de la Gran Depresión del 29. El gran riesgo es que esta pandemia nos encontró además con una crisis ambiental con impactos negativos sobre el planeta.

En este tiempo nos replanteamos el modelo económico. Un modelo que supone un modo de producción que no ha reconocido su relación recíproca con la naturaleza (medioambiente) y que ignoró que el planeta es  finito y, por tanto, el crecimiento económico nunca puede ser ilimitado.   

Y en medio de esta pandemia e inminente crisis económica y ambiental surge la economía circular como uno de los tantos caminos a seguir. No obstante, esto está lejos de ser una respuesta. La economía circular en tanto economía del reciclaje  se define como una economía que recicla los recursos materiales que utiliza, aumenta la vida útil de los productos finales y fomenta el uso de recursos renovables. Todas acciones positivas pero que no alcanzarán a mitigar el impacto destructivo que nuestro modo de producción y consumo ha generado en nuestro entorno.

La trampa de la economía circular es precisamente su adjetivo. Lo “circular” que supone que gran parte del material de desecho que se recicla ingresa nuevamente al proceso productivo. Sin embargo, no se considera que los procesos productivos generan una pérdida de materiales considerable, lo que los físicos llaman la Segunda Ley de la entropía. El mejor ejemplo de esto es el petróleo. Una vez que el petróleo se utiliza a través de la combustión, de cualquier tipo de motor, entra en un estado de energía no disponible.

La ilusión de la economía circular es que a través de la modernización tecnológica, el crecimiento económico puede ser ilimitado, pues se reciclan los desechos que luego  convertiremos en nuevos recursos. No obstante, estamos lejos de una economía circular. Lo que se recicla actualmente en el planeta no supera el 6% de los materiales extraídos. Entonces, si la economía circular es una ilusión, la reflexión crítica de una nueva lógica de producción y de consumo es un tema imperativo y ético en el actual escenario de pandemia. Es decir, pasar de una economía del consumo imparable a una economía del consumo necesario. Requerimos una lógica que considere que la especie humana, en particular, la organización de las actividades económicas, depende del buen funcionamiento de los ecosistemas que proporcionar el soporte básico para la vida de toda sociedad. Nuestros niveles de producción y de consumo actuales nos interpelan principalmente porque hoy lo que está en juego es la sobrevivencia de la especie humana sobre el planeta.

Sandra Ríos Núñez, Investigadora CEDER

Columna de opinión publicada en el Diario Austral de Osorno el día 28 de Mayo de 2020

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