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Más que desempleo, destrucción de empleos

Los efectos de la pandemia están aún en pleno desarrollo en todas las regiones del país. El mercado laboral es la evidencia inexorable del impacto que ha tenido la pandemia producto de la estrategia sanitaria que se ha debido aplicar. Las cuarentenas controlan los contagios, haciendo viable la capacidad de atención dada la infraestructura sanitaria disponible, pero generan un impacto colateral que tiene como principal consecuencia la entrada a la UTI del mercado laboral.

Los indicadores tradicionales del mercado laboral se han construido para dar cuenta de la capacidad de absorción de la fuerza de trabajo que muestra la economía nacional o regional. Así, la tasa de desempleo tradicional nos muestra a las personas que buscan trabajo y no logran encontrarlo, que al compararla con la fuerza de trabajo dará como resultado el índice de desempleo. Así, cuando a un trabajador se le despide, las estadísticas laborales lo presentan como desempleado, incrementando el índice de desempleo, complemento perfecto de la disminución de la ocupación.

Sin embargo, en la crisis actual, y dado que la menor ocupación tiene sus raíces en la matriz productiva porque muchas actividades se encuentran cerradas e impedidas de operar mientras no se avance de fase sanitaria, las personas perciben que no habrá demanda para sus servicios laborales, y no saldrán a buscar trabajo, y no serán contabilizadas como desempleadas sino que fuera de la fuerza de trabajo, pero con elevado potencial de activarse según la categorización que aplica el Instituto Nacional de Estadísticas en sus mediciones. La región presenta una tasa de desocupación de 10.5% en el mes de julio, menor que la de 11,5% de junio, y podríamos pensar que lo peor ya pasó. La crisis aún no taca fondo en la región, porque la destrucción de empleos sigue avanzando, llegando a más de 108 mil puestos de trabajo perdidos, con 36.000 personas desempleadas y 67.000 personas que han salido del mercado laboral a la espera de mayor demanda de servicios laborales. Así, el desempleo aparente no ha disminuido, sino que ha aumentado, pasando del 29,5% en junio a 30% de la fuerza de trabajo en julio.

Dr. Hernán Frigolett

Columna de opinión publicada en el Diario Austral de Osorno el día 29 de Octubre de 2020.
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